miércoles, 28 de diciembre de 2011

Feliz día del PUP

Hoy, 28 de diciembre, se celebra de manera internacional el día del PUP.


Cabe la posibilidad de que usted no esté familiarizado con tal celebración, e incluso puede ser que piense en el 28 de diciembre como en el día de los inocentes. Hasta puede que piense que esta misma entrada es una clásica broma del día de los inocentes, pero no, no lo es; aunque sí tiene que ver con el humor.


En 1946, el Sr. Hermenegildo L. Torres, un orfebre y filósofo popular del estado de Nuevo León, México, luego de largas reflexiones, concibió un movimiento, en principio y apariencia, humorístico; pero muy profundo en realidad.

Le llamó el PUP, Partido por la Unificación del Pendejo. Hay que aclarar que en México (y en varios países de iberoamérica), la palabra Pendejo significa: torpe, idiota, descuidado, ignorante y/o digno de burla.
Fue creado como una respuesta satírica a la estupidez política reinante en la época, y al mismo tiempo, como una manera de hacer de la filosofía algo más cercano.

 Hermenegildo L. Torres y un busto de Sócrates 

Es más, el PUP considera a el gran filósofo griego Sócrates como su primer miembro, por su frase: "yo sólo se que no se nada", es decir, en palabras más claras: "reconozco que soy un pendejo".
De manera humorística, el PUP invita a ser humilde, a tomarse menos en serio, aceptar que no se es perfecto y que cometemos errores, es decir, que todos, en algún momento del día, somos unos pendejos.

Todos, en alguna parte del día, todos los días, hacemos una pendejada.

En su momento, el PUP llegó a ser muy conocido, emitía credenciales y contó con 10,000 afiliados. Daba diplomas, vendió libros, manuales y discos, que fueron muy exitosos. En los años 70 fue cayendo en el olvido, aunque no del todo.

Portada de uno de los discos del PUP

El PUP siempre estuvo entre la mera comedia y la reflexión seria, tanto, que su fundador, el Sr. Hermenegildo L. Torres era constantemente invitado para impartir conferencias, en México, latinoamérica y España, aún en facultades de Filosofía.

Pero eso sí, el PUP tenía sus estatutos, entre los cuales estaban:

Todos somos pendejos; aquellos que crean que no lo son, automáticamente pasan a ser parte del PYP, es decir, Pendejos y Presumidos.
Es obligación de cada miembro del PUP hacerse pendejo por lo menos 1 hora diaria.
Mientras más temprano te levantes, más pendejadas podrás hacer.

También había un pendejómetro, o clasificación de los pendejos, a fin de ayudar a los miembros del partido a ubicarse en un escalafón en particular o en varios -que es lo más común-.

Clasificación de los pendejos por orden alfabético.

Pendejos con A
A la medida. El que no es más pendejo porque no es más grande.
A priori. El que desde antes de conocerlo ya tenemos idea de que es pendejo.
A posteriori. El que una vez que lo conocemos no nos queda duda de que sea pendejo.
Ad ovo, A huevo, también- El que de todos modos es pendejo.
Abierto. El que no tiene empacho en hacer y/o decir pendejadas.
Aberrante. El que hasta para hacer pendejadas es pendejo.
Abochornante. El que provoca pena ajena con sus pendejadas.
Abogado. Pendejo por derecho.
Abrumante. El que agobia con tanta pendejada.
Absorto. El que está enfrascado en sus pendejadas.
Accidental. Pendejo casual, contingente, provisional.
Aclamado. Pendejo reconocido por todos.
Acompañante. Testigo inocente de las pendejadas, que es pendejo por juntarse con pendejos.
Achichincle. Pendejo que acompaña a un pendejo superior y sigue sus órdenes.
Ad hoc. El que es muy pendejo en ciertas cosas.
Ad libitum. El que está a gusto con su pendejez.
Aficionado. El que comete pendejadas por arte o deporte.
Afortunado. El que siempre se sale con la suya en todas las pendejadas que comete.
Agraciado. El que cuando menos cae simpático con tanta pendejada.
Ahorrativo. Pendejo que se guarda sus pendejadas para cuando se ofrezca.
Airoso. Pendejo que lleva a cabo sus pendejadas con éxito o lucimiento.
Alegre. Aquel que se ríe de cualquier pendejada.
Alta Fidelidad. // 1.- El es capaz de reproducir las mismas pendejadas cada vez.
Alta Fidelidad. // 2.- El que se mantiene fiel a la esposa aunque ésta lo trate como a un pendejo. 
Alternativo. El que ejerce su libertad de ser pendejo.
Altruista. El que quiere ayudar a todos con sus pendejadas.
Ambicioso. El que sueña con llegar a ser un gran pendejo.
Amnésico. Aquel que se olvida de que es un soberano pendejo y hay que recordárselo a cada rato.
Anormal. Persona cuyo grado de pendejez es superior al que le corresponde de acuerdo a su edad.
Antediluviano. Pendejo muy antiguo.
Añejo. El que con el paso del tiempo se hace más pendejo.
Apestoso. Dícese del individuo cuya pendejez puede ser olfateada a gran distancia.
Aplicado. El que se preocupa por aprender de sus pendejadas.
Astuto. El que cree que a todo mundo agarra de su pendejo.
Autodidacta. El que solito aprende a hacer pendejadas.
Autónomo. El que comete todo tipo de pendejadas sin consultar a nadie.
Pendejo de Alta Fidelidad

Pendejos con B
Bacardí. Sólo es pendejo cuando se mezcla con otros. 
Bilateral. El que por un lado es pendejo y por el otro también.
Botana. Alguien a quien todos se agarran de su pendejo.
Bueno. Dícese de quien navega con bandera de pendejo.
Burócrata. El que todas las pendejadas las hace por triplicado, en un horario que va de las 9:00 a las 18:00 hrs., de lunes a viernes. Sólo se abstiene de hacer pendejadas en su coffee break.

Pendejos con C
Cadáver. El único Pendejo que ya no hará más pendejadas.
Cafre. Pendejo al volante.
Campana. El que es tan, tan, pero tan pendejo.
Campeón. Al que nadie le gana en hacer o decir pendejadas.
Chapucero. El que le quiere ver a uno la cara de pendejo.
Cínico. El que alardea de su pendejez.
Clandestino. El que se esconde para hacer sus pendejadas.
Colega. Pendejo igual a uno.
Compinche. Amigo, camarada de pendejadas.
Consciente. El que sabe que es pendejo.
Consistente. El que hace pendejada tras pendejada.
Consuetudinario. El que tiene la mala costumbre de hacer pendejadas.
Contador. El que lleva un registro de todas sus pendejadas.
Contreras. El que piensa que todos son pendejos menos él.
Convicto. El que está en la cárcel por pendejo.
Creativo. Aquel que a cada rato se le ocurre una pendejada distinta.
Creyente. El que cree en cualquier pendejada.
Crudo. Un pendejo al día siguiente.
Culpájeno. El que se cuelga las pendejadas de los demás.
Pendejos Cínicos,  compinches y próximamente, cadáveres.


Pendejos con D
De Larga Distancia. Al que desde lejos se le nota lo pendejo. 
Demagogo. Político que piensa que quienes lo escuchan son tan pendejos o más que él.
Dependiente. El que depende de otros pendejos.
Deportista. Aquel que hace pendejadas para mantenerse en forma.
Despilfarrador. El que hace pendejadas de más.
Deprimido. El que no soporta ser pendejo.
Diáfano. El que es pendejo por dentro y por fuera, o sea que además de serlo se le nota.
Dinámico. El que no puede estar sin hacer pendejadas.
Distinguido. El que inmediatamente reconocemos y decimos: “allá viene aquel pendejo”.
Docto. El que a fuerza de muchas pendejadas se ha hecho un gran pendejo.

Pendejos con E
Ecológico. El que es pendejo por naturaleza.
Economista. // 1.- El que hace pendejadas de manera muy frugal. 
Economista. // 2.- Pendejo que nos dice cual será el comportamiento de la economía durante el año, y al final del año nos da una explicación pendeja de por qué no fue así.
Egoísta. El que quiere que todas las pendejadas sean suyas.
Ególatra. Aquel que no hace más que hablar de sus pendejadas.
Ejecutivo. El que por sus pendejadas merece el puesto de Director General.
Ejemplar. El que siempre sirve de ejemplo cuando se quieren realzar las características negativas de una pendejada.
Empadronado. El que está en una lista.
Emprendedor. El que siempre está iniciando una nueva pendejada.
Empresario. El que hace pendejadas a lo grande.
Enciclopédico. El que sabe un montón de pendejadas.
Enamorado. El que se clava con cualquier pendejada.
Erótico. El que anda por callejones oscuros enseñando su pendejada a las mujeres.
Esférico. Es pendejo por todos lados
Esperanzado. Piensa que se le va a quitar lo pendejo.
Esquizofrénico. Aquel a quien lo pendejo le viene desde dentro.
Estaca. Cuando estaca-brón que se le quite a uno lo pendejo.
Estadístico. Aquel que, en promedio, es un pendejo.
Estéril (véase Optimista). El que cree ser el padre de “sus” hijos.
Estudioso. Aquel que estudia las pendejadas de los demás para superarse.
Exhibicionista. Aquel que le gusta hacer pendejadas en público.

Pendejos con F
Falaz. El que no parece pendejo pero que de repente sorprende con sus pendejadas.
Famoso. El que es conocido por sus pendejadas.
Filósofo. El que se pregunta el porqué de sus pendejadas.
Financiero. El que lleva la cuenta de sus pendejadas.
Fiscal. // 1.- El que cuestiona las pendejadas ajenas.
Fiscal. // 2.- Al que le gusta pagar impuestos. 
Flojo. El que se abstiene de hacer sus pendejadas para no pasar trabajos.
Fortachón. Al que uno le aguanta sus pendejadas forzando una sonrisa.
Fosforescente. El que hasta en la oscuridad se le nota lo pendejo que es.
Fotogénico. // 1.- El que quiere verse bien en todas sus pendejadas.
Fotogénico. // 2.- El que quiere salir a huevo en la foto, aunque sea haciendo pendejadas.  
Pendejos Fotogénicos
  
Pendejos con G
Global. El que es conocido en todo el mundo por sus pendejadas.
Glorioso. Digno de honor y alabanza por sus pendejadas.
Gringo. Vecino que nos quiere... para sus pendejos.
Guardia. Persona armada que mantiene afuera a tanto pendejo.

Pendejos con H
Hiperactivo. El que hace las pendejadas una tras otra.
Hipocondríaco. El que se enferma por cualquier pendejada, en particular por las que tiene en la cabeza.
Honoris Causa. Pendejo por razón o causa de honor

Pendejos con I
Identificado. El que de lejos parece pendejo y de cerca lo demuestra.
Ignorante. El que todos saben que es pendejo menos él.
Iluso. El que cree que algún día dejará de ser pendejo.
Importado. El más fino de los pendejos.
In crescendo. El que cada vez es más pendejo.
Indeciso. El que es pendejo... a veces.  
In fraganti. El pendejo que es agarrado en flagrante pendejada.
In perpetum. El eterno pendejo.
Insistente. El que hace la misma pendejada varias veces.
Introvertido. El que mantiene sus pendejadas en secreto.
Inútil. El que hasta para hacer sus pendejadas es pendejo.
Investigador. El que prueba experimentalmente sus pendejadas.
Invisible. Pendejo al que nadie puede ver.
Irónico. El que es jefe y hasta da órdenes, sabiéndose un soberano pendejo.

Pendejos con J
Joven.  El que todavía tiene muchas pendejadas que hacer por delante.

Pendejos con K
No hay, no sea pendejo…

Pendejos con L
Lento. El que necesita más tiempo para hacer sus pendejadas.
Líder. Es el pendejo que va hasta adelante. Los demás pendejos lo siguen.
Llorón. Pendejo muy sensible.
Literato. El que escribe pendejada y media.
Local. Sólo hace pendejadas en su casa. 
Loco. El que grita sus pendejadas a mil voces.
Pendejo Llorón

Pendejos con M
Magisterial. El que enseña a los demás a hacer pendejadas.
Mamarracho. El que por querer quedar bien, queda como pendejo.
Matemático. El que exactamente es un pendejo.
Mediocre. El que no es ni muy vivo ni muy tonto, sino nada más medio pendejón.
Miedoso. El que se asusta hasta de sus propias pendejadas.
Milusos. El que hace pendejadas en cualquier actividad que desempeñe.
Multifacético. El pendejo que encaja en todas las definiciones dadas hasta ahora.

Pendejos con N
Natural. El que es pendejo de nacimiento.
Necio. El que insiste en hacer pendejadas.
Neurótico. A quien los nervios lo apendejan.
Pendejo original

Pendejos con O
Ojete. Dícese del pendejo que, a sabiendas, afecta a terceros con sus pendejadas.
Optimista (véase Estéril). El que cree ser el padre de “sus” hijos. 
Oriental. El que está en chino que se le quite lo pendejo.
Original. Es el que logra ponerle a sus pendejadas un toque personal, por eso decimos: “esa pendejada sólo la pudo haber hecho fulano”

Pendejos con P (de pendejo)
Paranoico. El que cree que todos saben que es pendejo.
Pedigree. Descendiente de pendejos de renombre.
Peligroso. Cualquier pendejo que ande cerca. 
Pelón. El que no tiene un pelo de pendejo.
Pesimista. Es el que cree ser el único pendejo. 
Periférico. El que tiene muchas salidas pendejas
Petulante. El que se enorgullece de sus pendejadas.
Políglota. El que dice pendejadas en varios idiomas.
Político. El que cree tener la solución hasta para su propia pendejez. El que quiere que se solidaricen con sus pendejadas, pues piensa que todos somos sus pendejos.
Precavido. El que es pendejo por si se ofrece, además de que vale por dos pendejos.
Presumido. El que anda comentando a todos su última pendejada.
Productivo. Aquel que hace más pendejadas al día.

Pendejo paranoico, peligroso, pedigree, político, petulante y presumido.
Pendejos con Q
Quinto (ver Virgen). Es el pendejo que siempre está platicando de todos sus ligues.  

Pendejos con R
Radioactivo. El que irradia pendejez por todos los poros.
Redactor. El que quiere que sus pendejadas queden por escrito.
Referencia. El pendejo de referencia lo utilizamos para dar indicaciones, verbigracia: “ahí donde está ese pendejo de la camisa roja, das vuelta a la derecha”.
Religioso. El que ruega a Dios que se le quite lo pendejo.
Rutinario. Aquel que siempre hace las mismas pendejadas.

Pendejos con S
Sabandija. Pendejo repulsivo y molesto.
Sabático. El que hace pendejadas toda la semana y el sábado descansa.
Sabio. Pendejo que guarda silencio.
Sancho. El otro pendejo.
Sangre Azul. Hijo y nieto de pendejos. 
Simpático. El que causa gracia con sus pendejadas.
Simple. Pendejo mentecato y de poco discurso
Pendejo Sangre Azul, simple, sabático y sabandija.

Pendejos con T
Telescópico. Es el que desde lejos se le nota lo pendejo que es.
Thriller. El que provoca fuerte tensión emotiva con sus pendejadas.
Trabajador. El que se ocupa en hacer pendejadas.
Trascendente. El que hace pendejadas que perduran.

Pendejos con U
Ubicuo. Es el pendejo que te encuentras en todos lados.
Único. Pendejo singular, extraordinario  
Pendejo único

Pendejos con V
Valemadrista. El que reconoce: “Soy muy pendejo, ¿y qué?
Valiente. El que se rompe la madre por cualquier pendejada.
Vanguardista. Pendejo que va siempre adelante en la experimentación técnica y formal y en el afán de originalidad al pendejear.
Vigoroso. El que no se cansa de hacer y/o decir pendejadas.
Virgen (ver Quinto). // 1.- Es el pendejo que siempre está platicando de todos sus ligues. 
Virgen. // 2.- El que no ha hecho ninguna pendejada (ese dia).  
Vocero. El que habla en nombre de otro pendejo, llevando su voz, representación y pendejadas.
Voluntarioso. Dícese del pendejo que por capricho quiere hacer siempre sus pendejadas.
Vomitivo. Dícese del pendejo que es capaz de provocar el vómito.

Pendejos con W
Web. El que hace sus pendejadas vía Internet, como el que escribe un blog. .  

Pendejos con X
X. Cualquier pendejo.
Xerox. El que le copia las pendejadas a los demás.  

Pendejos con Y
Yoga. El que hace pendejadas en las posiciones más incómodas.
Yogurt. Pendejo que, por fortuna, se corta sólo.
Pendejo Yoga

Pendejos con Z
Zodiaco. El que tiene una pendejada distinta para cada mes del año.  
Zoólogo. El que hace pendejadas naturales.

En lo personal, estoy en por lo menos 15 clasificaciones distintas.
¿Y usted, dilecto y fino, lector, en dónde se encontró?

PD:
Si le interesó el tema, hay por lo menos 2 páginas oficiales del PUP:
y






martes, 20 de diciembre de 2011

Porqué me gusta la Navidad -a pesar de todo-

En una buena parte del orbe se celebra el 25 de diciembre la Navidad, o Natividad del Señor: el nacimiento de Jesús. Es miope y hasta idiota la frase común "se celebra en todo el mundo"; pues ésta es una fiesta cristiana, y los cristianos son apenas 2,300 millones, mientras el resto de la población con diferente confesión son 4,700 millones.

Natividad de Il Moretto

Así, pues, en poco menos de la tercera parte del mundo, -especialmente en aquella conocida como "Occidente"- celebramos la Navidad; pero eso sí, en esa tercera parte la celebramos profusamente.

Varios factores hacen que sea la fecha del año más esperada y festejada en Occidente:
  • Para muchos, hay vacaciones, y se puede descansar o hacer lo que se quiera.
  • Son fechas especialmente apropiadas para estar con la familia y seres queridos.
  • Se considera también un tiempo de reflexión y perdón.
  • A los niños y -muchos adultos- les encanta, pues reciben y dan regalos.
  • Suele prepararse un banquete con deliciosos guisos, postres y diversos platillos especiales, que a menudo sólo se encuentran en esa época del año.
  • Porqué no decirlo, son las fechas donde los comerciantes obtienen mayores ventas del año, por lo que la promocionan ampliamente, incluyendo televisión, prensa, radio, cine, etc.
  • Las diversas confesiones cristianas, comenzando por la Iglesia Católica, que la institucionalizó, la promueven como una fecha especial e importante.
México. Niños rompiendo la piñata.

Aunque hay una situación: toda la humanidad -y aquí si me refiero a toda- ha festejado en esas fechas desde hace mucho, mucho tiempo; probablemente desde que se convirtió en agricultora y observó las estrellas.
¡Guau! ¿Osea que Jesucristo siempre tuvo su fiesta de cumpleaños planeada en ese día? No. Los humanos no habían pensado siquiera en el concepto de un dios único; pero sí habían estudiado con mucho cuidado los astros y al sol, pues sus movimientos dictaban las estaciones, y por lo tanto, las cosechas.
Sabían que su supervivencia dependía de la existencia del sol, que les proporcionaba calor, luz, y vida a las plantas y animales que comían. Por eso el Sol se cuenta entre las primerísimas deidades que el hombre adoró.


Ra, dios-sol egipcio.
Sin embargo, había un peligro: observaron que había periodos en los que los días se hacían cada vez más y más cortos. ¡El sol se estaba retirando! ¡Si las cosas seguían así, terminaría por ya no salir nunca!!
Esto, por supuesto, era angustioso. Se pensaba que, o el Sol estaba debilitándose por haber trabajado tanto, o estaba siendo vencido por enemigos y demonios.

Así que se hacían oraciones, sacrificios y rituales para dar fuerza al sol para resurgir. Pero todo parecía ser inútil: el dia  (lo que hoy sería) 18 de diciembre, la noche seguía ganando terreno; el dia 19, igual; hasta que el 20 sucedía lo peor: llegaba la noche más larga del año, y el día más corto. Parecía que el sol sería vencido, y el mundo condenado a morir en las tinieblas.
Sin embargo, las oraciones y rituales seguían... y al fin, el dia 21, pasaba el milagro: La noche comenzaba a retroceder y el día a ganar. ¡El sol había vencido!

Niñas Chinas, en la celebración del Festival Dongzhi, o festival del solsticio de invierno.
Entonces venía la fiesta; en cada lugar y cultura de manera distinta. Y hasta ahora el día más corto y la noche más larga, el solsticio de invierno, se sigue celebrando en todas partes del orbe.
Los romanos en particular hacían una celebración llamada Sol Invictus. Era un festival que iba del 22 al 25 de diciembre, y se celebraba el triunfo del Sol. En los últimos años del imperio romano se convirtió en la festividad principal, y tenía características muy semejantes a la moderna navidad: se daban regalos y un banquete, se perdonaba a los enemigos y su tinte era de alegría y optimismo por el resurgimiento del Sol.


Antigua moneda romana mostrando al Sol Invictus

Aprovechando esa situación, el papa Julio I en el año 350 designó precisamente el 25 de diciembre como el del nacimiento de Jesús, para que pudiera coincidir con una fecha que la gente ya identificaba, y que adicionalmente significaba renacer.


Mosaico mostrando a Cristo como el Sol Invicto. Iglesia de San Pedro en Roma.
De hecho no hay pruebas documentales del nacimiento de Jesús, por lo que nadie -ni el Papa- puede dar una fecha certera; aunque por los evangelios (que tampoco dan ninguna fecha), probablemente haya sido en verano, pues los pastores no pasean sus rebaños en invierno, y es la temporada acostumbrada por los romanos para realizar censos.
Así que se celebra el nacimiento de Jesús en una fecha muy probablemente errónea.

Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores comenzaron a decirse unos a otros: "vamos pues a Belén, y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos dio a conocer" Luc,2:15
"Oye, ¿no que te gustaba la navidad? ¿Porqué la atacas así? ¿La odias?" Podría atinadamente preguntar el lector. Bueno, de ninguna  manera la estoy atacando; y no la odio, al contrario, me encanta la Navidad: me encanta como fiesta, como tradición que es diferente en cada país, en cada región, e incluso en cada familia; me encanta como espíritu, un espíritu que se parecería a las de las antiguas fiestas paganas del solsticio: una oportunidad para la reflexión, para el perdón y para el renacer.

Una buena oportunidad para perdonar y abrazar.
La Navidad es buen pretexto para rectificar el camino, convivir con la familia y... ser felices. Por eso en realidad, no importa demasiado si usted es creyente o no; si la fecha del nacimiento de Jesús es correcta tampoco importa; lo importante es que estas fechas son un buen pretexto para hacer cosas especiales e intentar sentirse y hacer sentir bien a los demás; aunque probablemente todos conocemos a alguien que odia la navidad, lo cual es un poco tonto.
Este gordo NO es la Navidad.
Esta es la Navidad: reunirse con familiares y seres queridos.
Si alguien odia la Navidad porque es un Hipster que "quiere ser diferente" porque sí... bueno, me dá sinceramente un poco de lástima. Se pierde un magnífico pretexto para ser feliz, en una fecha en que la mayoría se pone de acuerdo para tratar de serlo.

La Navidad es tradición, regocijo, reflexión. Vuelva a nacer junto con el Sol.
Pidiendo posada. México.

Aunque tal vez alguien odie la Navidad porque es una época de comercio desenfrenado. Estoy de acuerdo, la navidad no es comprar regalos. No regale nada caro. Dé un detalle que le costó no dinero sino pensar en qué le agradaría a la persona. O no dé nada, sólo amor; no de ese embotellado y prefabricado de tarjeta o iglesia; sino de ese amor sincero, que seguro tiene detrás de su duro cuero antinavideño.

¡Feliz Navidad!
(chiste para amantes de James Bond:
Denise Richards en The World Is Not Enough, su personaje: Christmas Jones )
Bueno, bueno: ¡Feliz Navidad!
Tal vez también te interesen: Mitos y verdades del origen Santa Claus, o la historia de La capital mundial de las Esferas de Navidad. 

jueves, 15 de diciembre de 2011

El Principito, ese libro para adultos

"Lo que hace importante a tu rosa es el tiempo que has perdido en ella"
Antoine de Saint-Exupéry

Entre otras cosas, he leído historias de guerra, traición y muerte; historias tristes y desoladoras; historias de reflexión y alegría; pero confieso ahora que sólo un libro me hace llorar: El Principito.

Es un libro fabuloso y feliz que generalmente se obliga a leer a los niños de primaria y secundaria (7-16 años); lo cual es acaso un error: no puedes obligar a nadie a ser feliz. Y es erróneo por otro motivo: no es un libro para niños.
El Principito limpiando su planeta

El autor de El Principito, Antoine de Saint-Exupéry, era piloto. El 30 de diciembre de 1935 durante un vuelo, -que podríamos llamar deportivo, pues su intención era establecer un récord de navegación- sufrió un aterrizaje forzoso en medio del Sahara. Con Antoine iba su copiloto; ambos ignoraban plenamente su ubicación. Como vituallas contaban con algunas uvas, naranjas, y -evidente siendo franceses- una pequeña ración de vino; vituallas que demostraron ser insuficientes.  Al segundo día tenían alucinaciones; al tercer día estaban tan  deshidratados que dejaron de sudar, preámbulo de la muerte. Milagrosamente, el cuarto y esperadamente final día, un beduíno que pasaba los rescató. Esta extrema experiencia marcó a Antoine, pero no le alejó de su gran pasión, que era el vuelo.

 Antoine de Saint-Exupéry vestido de piloto 


Sin embargo, recordemos que se trataba de la época romántica de la aviación, los años entreguerras, la época de las hazañas y los pilotos de pruebas, de  John William Alcock y Arthur Whitten Brown, Charles Lindbergh, Amelia Earhart, Richard Byrd; donde era normal que los pilotos sufrieran constantes percances y aterrizajes forzosos.  Antoine de Saint-Exupéry no era la excepción, y su cuerpo era un catálogo de lesiones y fracturas. Aún así, se enroló en la fuerza aérea francesa para defender su patria de la invasión germana.

 Amelia Earhart, primera mujer en cruzar en solitario el Atlántico 

Cuando la defensa y el gobierno francés caen, Antoine se refugia en Nueva York. Pero regresa en 1943 para unirse a la resistencia francesa; aunque no lo querían admitir debido a su lamentable estado físico y su "avanzada" edad: 43 años; pienso en un quarterback del futbol americano, a los 43 años está tan lastimado que su cuerpo tiene las lesiones y dolencias de un anciano de 70; tal era el lastimero estado de  Antoine de Saint-Exupéry. Su vida de piloto de pruebas le pasó factura: le causaba dolor tan sólo subir al avión.
Al final, es admitido, y lucha por Francia y los aliados. Le asignan una última misión. Durante ella, se perdió su avión y nunca más se supo de él. Se encontró en su mesa de trabajo la siguiente nota:
Si me derriban no extrañaré nada. El hormiguero del futuro me asusta y odio su virtud robótica. Yo nací para jardinero. 
Me despido,  Antoine de Saint-Exupéry
Lockheed F5B, el avión en que se perdió Antoine de Saint-Exupéry 

Antoine de Saint-Exupéry escribió otros libros, pero El Principito es por mucho el que le dió fama universal. Ha sido traducido a más de 180 idiomas y dialectos, y es uno de los libros más conocidos a nivel mundial.
Su estilo y su historia son sencillos. Esto, aunado a que es muy corto, -aproximadamente 90 páginas- le hacen el favorito de... los maestros para que lo lean los niños. Repito: es un error. El Principito es un libro para adultos. Para el niño que hubo y que quizá hay en cada adulto. Y es que El Principito habla de temas muy profundos e importantes, como el color del trigo y el brillo de las estrellas. Te explica porqué es tan importante lo importante -lo verdaderamente importante-, y porqué nunca se desperdicia el tiempo en el amor, aunque al final -y esto siempre sucede- se pierda.

 El Principito y Antoine de Saint-Exupéry 

Muchos lo leen de niños, y probablemente, se les hace aburrido. Lo más probable es que para un niño lo sea. Al niño no le interesan la reflexión ni la metáfora, sino la fantasía y la trama. Y la trama de El Principito es -porqué no decirlo- demasiado simple. Pero precisamente su maravilla está en su sencillez; los temas que parecen más complicados logra explicárnoslos al fin.

Es un libro que merece una segunda oportunidad: la mayoría lo ha leído, desgraciadamente a destiempo, y muchos lo han dejado por ahí, pues le recuerdan como aburrido. No es así en absoluto. Reléalo. Dése ese gusto. Y se sorprenderá. Usted ha cambiado, pero El Principito siempre estará ahí para conversar con usted, así se encuentre en medio del desierto; y precisamente porque usted ha cambiado ahora quizá sí podrá ver el corderito dentro de la caja.

Inténtelo. Es un cordero muy bonito.


jueves, 8 de diciembre de 2011

Con el miedo basta -generalmente-

"La amenaza de la derrota es siempre más terrible que la derrota misma”

Anatoli Kárpov.

"En ajedrez, la amenaza es más fuerte que su ejecución”

Nimzovich.

Las anteriores frases mencionadas por grandes maestros del ajedrez son ciertísimas no sólo en el juego ciencia, también aplican en la vida real.

Generalmente basta con amenazar para disuadir al otro bando de actuar, o para obligarlo a cometer errores. La amenaza puede ser tan básica como un perro enseñando los dientes, o un australopitecus blandiendo un garrote.



Al gruñir y enseñar los dientes, el perro a menudo logra su objetivo, y ya no es necesario pelear.

Esta técnica de la amenaza ha sido empleada desde siempre no sólo por los animales, sino evidentemente, también por los humanos, como los padres que amenzan al hijo desobediente: “vas a ver lo que te va a pasar si no te portas bien” o el tipo musculoso que intimida al que es menos fuerte.



Pero digamos que no quieres intimidar sólo a una persona, sino digamos, a un pueblo entero...

Para tal efecto hay dos técnicas principales, la amenaza directa:

En la cual el gobernante muestra que es poseedor de un ejército o policía capaces de reprimir o suprimir cualquier insurrección. Esto es, por ejemplo, lo que evita que grupos en todo el mundo, como los indignados pasen a acciones más decisivas, como derrocar al gobierno o "tomar la Bastilla", y se conforman con tomar las plazas o calles. No es para menos, la amenaza de ser castigados y aún eliminados por la policía inhibe tales acciones.

Indignados tomando una plaza.



Y el otro es la amenaza externa (imaginaria o no): los extranjeros, los diferentes, los bárbaros, los otros, están allá afuera, pero en cualquier momento pueden venir y robarte o asesinarte. De esa manera fueron creadas varias ciudades feudales europeas: villas en torno al castillo del señor, el cual prometía protección y asilo a los villanos en caso de ataque, a cambio de sumisión, casi toda la cosecha, y ocasionalmente, derecho a la primera noche de bodas.

Mamá, ¿porqué me parezco tanto al rey?
-Cállate y ayuda a tu... padre con las cubetas.


Este método es el que permitió a Jorge W. Baby Bush reelegirse, a pesar de ser uno de los peores presidentes en la historia de los EEUU. Luego de los atentados del 11 de septiembre, el temor se apoderó de los gringos, que le permitieron conservar el poder. Y es que si comúnmente la gente no piensa, atemorizada piensa aún menos.

El miedo, uno de los mejores métodos para controlar a la gente.



Supongamos que no quieres amenazar e intimidar sólo a un pueblo, sino a varios, a varios países.

En ese caso también es muy utilizada es la mera amenaza de la fuerza bruta; pero existe otra más sutil, y acaso más fuerte: los símbolos.

Cuando los antiguos romanos conquistaban un país, lo primero que hacían era conectar ese país con Roma y con el resto del imperio mediante los famosos caminos romanos. Se podría pensar equivocadamente, que estos caminos sólo tenían un propósito meramente comercial, transportando productos y diversas mercaderías de un lugar del imperio al otro; pero su propósito iba más allá: esos caminos tan rectos, pulcros, cuidados y resistentes, eran una muestra evidente de la gran ingeniería romana, y por lo tanto, simbolizaban la superioridad de la civilización romana sobre la primitiva nación conquistada. Y aún significaban más: esos caminos decían: las legiones romanas pueden llegar a cualquier lugar, en cualquier momento, para aplastar toda insurrección, más rápido de lo que puedas decir Espartaco. Los caminos simbolizaban superioridad, poder, y la amenaza permanente del poder militar romano.
Todos los caminos llevan a Roma... y a sus legiones.


Actualmente el mejor ejemplo de símbolos que representan la dominación de un imperio sobre el mundo son dos ciudades: Washington y Nueva York.
Washington DC, la capital de los EEUU, es también sede del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la OEA, y del comphejo de museos más grande del mundo. Es una capital planificada y llena de monumentos grandilocuentes.

Monumento a Lincoln en Washington DC


Nueva York, la puerta de entrada a EEUU, es sede de la Organización de las Naciones Unidas y de Wall Street. Su perfil está lleno de elevados rascacielos que muestran el poderío estadounidense. Ambas ciudades están diseñadas para impactar al visitante, para mostrar su superioridad militar, económica, cultural y hasta moral. (¿O acaso no tienen de su lado a la mismísima “Libertad”?)

La estatua de la "Libertad"

Sin embargo, la idea de una ciudad pensada como símbolo para gobernar e intimidar a las naciones conquistadas es muy antigua, siendo la primera la mítica Persépolis.

Persépolis, la capital del efímero imperio Persa, fue mandada construir por Darío el Grande. La intención era crear un lugar que demostrara la grandeza y dominio persa sobre el mundo. Incluso su caprichosa ubicación era parte de ello, pues construir una ciudad en medio de las montañas y el desierto era una proeza que sólo un gran imperio podía conseguir. Y lo consiguieron.

El palacio denotaba poderío desde la entrada; la cual estaba flanqueada por 2 gigantescos guardianes mitad bestia mitad hombre. Exceptuando Egipto, en pocos lugares había construcciones tan altas e imponentes, así que si eras el embajador de una nación conquistada que llegaba a solicitar audiencia con Darío, no podías dejar de contrastar la magnificencia y costo de tales construcciones contra la modestia de las toscas chozas de tu tierra. Para dar una idea del tamaño de estos guardianes, hemos rodeado con un cículo naranja a una persona que está sentada por ahí. Imponente.

Puerta de todas las naciones en Persépolis


Después de ese apabullante inicio, recorrías los pasillos, y entonces veías las paredes decoradas con artísticos frisos que mostraban a otros embajadores como tú, pero vestidos con ropa de todas partes del mundo, en filas interminables, uno tras otro llevando tributos y regalos al emperador.

Filas de tributarios haciendo audiencia ante Darío


Entonces, por si no fuera suficiente, te topabas con una escalera monumental que llevaba finalmente al salón de Audiencias de Darío, y ahí nuevamente había más frisos donde se veía a los gobernadores, probablemente venidos de países más poderosos que el tuyo,  pidiendo favores y rindiendo pleitesía al emperador. Todo ello diseñado cuidadosamente para hacerte sentir cada vez más insignificante ante el poderío Persa.

Escaleras monumantales con más embajadores llevando tributo.

Finalmente, antes de entrar al Salón de Audiencias de Darío, ves imágenes de lo que te espera: al mismísimo  Darío recibiendo a los embajadores, y decidiendo la suerte de cada país de la tierra. Todo ello producía el efecto deseado: temor ante la amenaza velada del poderío persa. Y agradecías no estar enemistado con ellos.

Darío en su trono oyendo a los embajadores del mundo.


Sin embargo, a diferencia de por ejemplo, la Columna de Trajano, en estas imágenes no hay violencia. No vemos a soldados sometiendo a los conquistados.

Columna de Trajano; soldados romanos sometiendo a los conquistados.

Por el contrario, los embajadores van caminando con sus tributos en perfecta paz y armonía. Aceptan como natural el dominio persa, que en realidad pretendía mostrarse como un reino de paz y armonía; te decía: podemos llevarnos bien si no te me opones. El nombre Darío significa “Aquel que apoya firmemente el bien”. Y apropiadamente, la puerta del palacio de la que hablamos arriba, se llama “Puerta de todas las naciones”. Persépolis representa la capital del Mundo, donde el Imperio Persa dirige en paz a todas las naciones. Cualquier similitud con Nueva York y las Naciones Unidas no es mera coincidencia, porque recuerda: todo símbolo tiene un significado, toda palabra una intención.